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Jamás pensé que acabaría escribiendo este post, pero aquí estoy: defendiendo a muerte los ebooks.
Seamos sinceros: no hay nada como el olor de un libro nuevo. Y por mi parte, tampoco hay nada como una estantería llenita de libros en casa, por no hablar de cómo me condiciona entrar y ver una casa donde no hay un solo libro… Me pasa, sí. Como que adoro el olor de las bibliotecas (aunque no vaya porque lo compro todo), llenas de libros por descubrir, con ese silencio que lo llena todo… Vamos, que el libro en papel es una pasada de bonito.
Pero aaaaamigo, llegaron los ebooks y yo me puse súper digna con aquello del “ah, no, donde haya un libro en papel…”. Y estuve así hasta que lo probé. Y desde hace un año y pico no he cogido/comprado un libro tradicional. Os explico qué me ha convencido tanto:
Es ecológico: aunque muchos se empeñen en decir que un libro en papel es mucho más limpio porque el digital contiene una pila muy contaminante, deberíamos pensar en cifras, aunque sean tontas.
Tengo pendiente la crítica de varios libros, pero hoy quiero ocuparme de tres del tirón, por tener en común el autor. Un descubrimiento reciente, que me tiene muy enganchada.

Conocí a Juan Gómez Jurado en Twitter, y lo cierto es que hasta bastante después no supe que era escritor (manda narices). Me llegaban de él muchos tweets, RT de amigos o personas a las que sigo, en su mayoría sobre el ©, el comercio digital y estas discusiones tan acaloradas que tenemos sobre las descargas ilegales y el pirateo. Me decidí a seguirle porque leí un fantástico artículo suyo en ALT1040, que decía cosas tan aplastantes y tan razonables, que me pareció un pecado no seguirle yo.
Ya vimos el otro día cómo imprimir fotos desde Aperture, pero llegados a esta parte, debo decir que donde me tienen pillada en Apple es aquí: me encantan sus libros de fotos. Primero, por lo sencillo que es. Segundo, porque vuelve a estar integrado en sus programas de edición.
Hasta la fecha, conocía los servicios de Hoffmann, PhotoPrix, o Blurb, pero todos piden descargar un software, sacar las fotos que querías meter en el libro fuera de Aperture, y luego el envío del libro terminado (al menos en mi caso) era lento y siempre me acababa dando algún fallo. No discuto la calidad de los servicios que prestan (tienen mucha variedad) ni la calidad de los libros (son estupendos), pero la comodidad que tiene trabajar desde Aperture no es equiparable. Hasta la fecha he impreso 4 o 5 libros, y he visto los que ha hecho mi padre, y debo decir que la calidad es alucinante.
Hace mucho tiempo que utilizo Aperture, y de cuando en cuando uso el servicio de impresión de Apple que se ofrece a través de él (en realidad, desde todos sus programas fotográficos, lo encontraréis también en iPhoto). Hoy quería hablaros de mi experiencia.

Soy bastante vaga y me ha costado siempre mucho llevar a imprimir las fotos.. buffff… que si bájate, que si conéctate y súbelas por FTP… Buffff, pereza! XD. Más pereza aún me da ponerme a probar imprentas, aunque sé que debería hacerlo cuanto antes: Primero, porque si algún día quiero dedicarme al mundo de la fotografía, no puedo arriesgarme a que las impresiones queden mal y en segundo lugar, y no menos importante, es porque en el ámbito más personal, me encanta la fotografía en papel. En ninguno de los dos casos debería jugarme la calidad de la impresión por llevarlo a “cualquier sitio”.
Hace mucho tiempo que guardo este enlace con un video alucinante en cámara lenta. No sé por qué no lo he puesto aquí antes!
Es obra de Vicente Sahuc, y es todo talento. Demuestra que la calidad va mucho más allá del equipo, porque está grabado a 240fps con una cámara Casio EX-F1, con sólo 6 megapíxeles. Y para qué más (diréis) cuando veáis lo que se puede hacer con ella.
A mí me alucina. Podéis verlo en su ubicación original, pinchando en este link
New York 2008 from Vicente Sahuc on Vimeo.

Usar el iPhone para hacer fotos saca de nuevo el eterno debate sobre lo importante que es el equipo para un fotógrafo. No me quiero meter mucho en este fregado, pero en líneas generales os diré cuál es mi planteamiento.
El equipo es importante, sí, pero sólo si se convierte en una herramienta útil, y sólo cuando ayuda a un talento que hay detrás. Me explico: No siempre todas las fotos que surgen exigen de una calidad técnica impecable ni de un equipo fotográfico del copón. No siempre importa el “cómo se hizo”, sino que a veces con un “qué estoy contando” es más que suficiente. Un ejemplo práctico: ¿tus abuelos necesitan una 5D para las fotos de su viaje a Benidorm con los amigos? ¿Compensa una réflex que llevas siempre en automático? ¿De verdad necesitas una cámara de 25 Megapíxeles para imprimir 3 fotos al año de 10X15? Seamos razonables.

Llevo semanas queriendo postear esto. De hoy no pasa.
Iba yo tranquilamente paseando con mi hija por mi barrio (la, lara, larita) cuando, al pasar por delante de uno de los innumerables chinos que han abierto, me fijo en una caja que destaca por encima de todas las demás por la foto que han elegido para ilustrar la manta eléctrica que contiene. Es tal mi estupor, que saqué el móvil como una posesa para dejar constancia aquí.
Está ahí, en el escaparate, soltando glamour a cascoporro… Dios nos asista. XDDDD
DEBERIAS ENTRAR EN EL ARTÍCULO
[Uf, qué horror. La penúltima entrada es del verano!!! Lo siento mucho, de verdad, pero no saco tiempo de ningún sitio! Compensémoslo rápidamente, eh? XD]
Hace unos días se ha celebrado el Día Mundial contra el Cáncer de Mama y no sé si por ésa razón o si fue antes (no recuerdo la fuente), cuando encontré en la Web The SCAR PROYECT.

Con el lema “El cáncer de mama no es un lazo rosa“, el proyecto nos ofrece otra forma de ver la enfermedad, que creo que hace mucho más por ella que los miles de lazos que vemos por las calles ese día. Este proyecto lo componen 100 fotos de mujeres, todas menores de 40 años (la más joven tiene tan solo 18), que han tenido cáncer de mama y a las que han tenido que extirparles uno o los dos pechos. Las fotos, como veréis, son alucinantes, algunas muy duras, pero transmiten tantísima fuerza, que personalmente hay veces que cuando las miro se me olvidan las cicatrices.




¿Qué decíais...?