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… o de mi capacidad para engancharme a cualquier saga que salga al mercado…
Yo no sé qué hago, que trilogía que sale, trilogía que leo. La verdad es que leer libros de tres en tres permite estar mucho más tiempo entretenida, las cosas como son. … aunque también da mucha más penita terminarlos, porque los personajes acaban siendo como primos tuyos.
El caso es que esta semana quiero hablaros de la archiconocida Los Juegos del Hambre, que tan de moda está y de la que habréis oído hablar sí o sí. Lo cierto es que está catalogada como “novela juvenil”, y qué queréis os diga: que eso no os eche nunca para atrás. Nos sólo por la curiosidad de estar en el mundo y saber qué les gusta a los más jóvenes, sino porque siempre me recuerdo que Harry Potter también era para adolescentes, y yo me lo he pasado teta leyendo las aventuras del mago. Ser joven no es sinónimo de no tener para leer cosas interesantes, así que nada de desechar las cosas nuevas. Que no me entere yo.

Las novelas de la escritora (y guionista televisiva) estadounidense Suzanne Collins, fueron publicadas en 2008, pero la verdad es que muchos no teníamos idea de su existencia hasta que han hecho la película [condenándonos para siempre a tener en breve en la portada del libro la cara de los actores (y destrozando nuestra capacidad de imaginar personajes)].
La historia así como light, no es, no. Las novelas se ambientan en un futuro apocalíptico, tras lo que parece haber sido la destrucción de los EEUU en una guerra, dando lugar a un nuevo país llamado Panem, compuesto por trece distritos dominados bajo una dictadura atroz desde Capitolio.
Jamás pensé que acabaría escribiendo este post, pero aquí estoy: defendiendo a muerte los ebooks.
Seamos sinceros: no hay nada como el olor de un libro nuevo. Y por mi parte, tampoco hay nada como una estantería llenita de libros en casa, por no hablar de cómo me condiciona entrar y ver una casa donde no hay un solo libro… Me pasa, sí. Como que adoro el olor de las bibliotecas (aunque no vaya porque lo compro todo), llenas de libros por descubrir, con ese silencio que lo llena todo… Vamos, que el libro en papel es una pasada de bonito.
Pero aaaaamigo, llegaron los ebooks y yo me puse súper digna con aquello del “ah, no, donde haya un libro en papel…”. Y estuve así hasta que lo probé. Y desde hace un año y pico no he cogido/comprado un libro tradicional. Os explico qué me ha convencido tanto:
Es ecológico: aunque muchos se empeñen en decir que un libro en papel es mucho más limpio porque el digital contiene una pila muy contaminante, deberíamos pensar en cifras, aunque sean tontas.
Tengo pendiente la crítica de varios libros, pero hoy quiero ocuparme de tres del tirón, por tener en común el autor. Un descubrimiento reciente, que me tiene muy enganchada.

Conocí a Juan Gómez Jurado en Twitter, y lo cierto es que hasta bastante después no supe que era escritor (manda narices). Me llegaban de él muchos tweets, RT de amigos o personas a las que sigo, en su mayoría sobre el ©, el comercio digital y estas discusiones tan acaloradas que tenemos sobre las descargas ilegales y el pirateo. Me decidí a seguirle porque leí un fantástico artículo suyo en ALT1040, que decía cosas tan aplastantes y tan razonables, que me pareció un pecado no seguirle yo.
Ya vimos el otro día cómo imprimir fotos desde Aperture, pero llegados a esta parte, debo decir que donde me tienen pillada en Apple es aquí: me encantan sus libros de fotos. Primero, por lo sencillo que es. Segundo, porque vuelve a estar integrado en sus programas de edición.
Hasta la fecha, conocía los servicios de Hoffmann, PhotoPrix, o Blurb, pero todos piden descargar un software, sacar las fotos que querías meter en el libro fuera de Aperture, y luego el envío del libro terminado (al menos en mi caso) era lento y siempre me acababa dando algún fallo. No discuto la calidad de los servicios que prestan (tienen mucha variedad) ni la calidad de los libros (son estupendos), pero la comodidad que tiene trabajar desde Aperture no es equiparable. Hasta la fecha he impreso 4 o 5 libros, y he visto los que ha hecho mi padre, y debo decir que la calidad es alucinante.
Este año es lamentable en cuanto a lectura se refiere. Con lo que yo soy, no he leído ná de ná! Muy mal! Debo decir en mi descargo que la pequeña es uno de los mayores motivos para no leer. Ella, y el sueño infinito de por las noches. Desde que me reincorporado al trabajo he podido dedicarle más tiempo en el metro, así que espero ponerme al día pronto. No obstante, ha sido un año de sagas. No he parado de engancharme de una a otra… qué follón!

Esta es mi lista de 2011. Ya me diréis qué os parece:
Como nos estamos volviendo locos con la literatura nórdica, pues hale ahí, que todo es nórdico ahora. Primero fueron las turistas macizorras en nuestras pelis, y ahora sus libros. De no ser porque se está publicando cada truñazo que no veas, habríamos salido ganando, jeje.
El libro del que os quiero hablar hoy es uno de esos nuevos boom que van acompañados de la leyenda “la novela que podría convertirse en el nuevo Millenium…” Cháááááán. Señores, Millenium es irrepetible. Primero porque era buena, segundo, porque fue la primera. Esto es como OT: ninguna edición será como la de Bisbal. Es así.
El caso es que después de tragarme varios truños, como Estocolmo Estación Central o la terrible novela de Asa Larsson, Aurora Boreal, me compré ésta porque en algún sitio leí que no estaba mal y ya sabéis que hay que leer de todo, no sea que en una de ésas, acertemos.
Os pongo en situación antes de decir qué me ha parecido: la trama se inicia con el asesinato de una familia en Estocolmo. Un crimen brutal, del que sólo hay un superviviente: uno de los hijos, de tan sólo 15 años de edad.
El caso es asignado a un detective llamado Joona Linna (telita con el nombre) quien, ante la necesidad de saber quién lo ha hecho (que para éso le pagan, no?) y proteger a posibles víctimas futuras, convence al médico especialista en Hipnosis, Erik Maria Bark, para que le someta a una sesión.
Así descubren que el chavalín tiene una hermana, Evelyn, que vive fuera de la ciudad y claro, es importante encontrarla, no sea que quieran matarla también a ella.
Hace poco me regalaron mi primer libro del escritor Dennis Lehane, “Un trago antes de la guerra” (del que hablé en este post).
Fue un regalo acertado (¿cuándo no?) fruto de una crítica de su obra tras el estreno de la película de Scorsese, “Shutter Island”. De pronto este nombre desconocido para mucha gente (por mí, por ejemplo), surje con fuerza entre los libros de Novela Negra. Sorprendente que sea ahora, cuando también surgió de él la maravillosa película “Mystic River”… cosas de la publicidad.
Así que como sabéis que soy lectora de sagas compulsiva, me compre “Shutter Island” y me lo leí antes de ver la peli (práctica que recomiendo encarecidamente a todo el mundo). Leer el libro te hace darle el valor justo a la película basada en él. Te permite disfrutar de los fotogramas porque conoces la dificultad de convertir en imagen lo leído y ser fiel a cada línea….
Dennis Lehane me sorprende de nuevo con una novela trepidante y sorprendente. Por lo pronto, porque se va de lleno a los años 50 (la que leí antes estaba ambientada a finales de los 90), y se desenvuelve con soltura y maestría. Es fácil trasladarte allí con él.
Tengo que intentar hacer esta crítica sin insultar a nadie, y me va a costar , jaja! No sé ni por dónde empezar… bueno… Allá que voy:
En algún momento de los últimos… hummm… digamos 5 años, la literatura nórdica se convirtió de pronto en algo así como “lo más grande del mundo” y la gente sólo leía cosas escritas por señores rubios con más consonantes que vocales en sus apellidos. En realidad, esta literatura siempre estuvo ahí, con ejemplos tan claros como Henning Mankell, pero por alguna extraña razón, no pertenecían al basto mundo del Best-Seller.
Y de pronto, llega Millenium… y Stieg Larsson.. y el éxito de tres novelas indudablemente entretenidas que, por alguna extraña razón, hacen pensar a todo el mundo que ser sueco hace que escribas de puta madre.
Consecuencia de esto que os cuento es este libro: Estocolmo, estación central. Es el resultado de la fiebre por lo nórdico, que va más allá de cualquier calidad y de cualquier filtro. Hale, venga ya, que lo publicamos todo!!!. Un rollo Assa Larsson, que sabéis que tantísimo me hizo disfrutar XD.
La historia comienza cuando llevan a un hospital a una chica que está fatal y los médicos se quedan flipados al ver las heridas que le han hecho de una paliza. Esto que he tardado en contaros media línea, en el libro es un pestiño lacrimógeno que dura muchísimo y que se cruza con tres historias más, consiguiendo que no sepas qué pasa, quiénes son, ni por qué has comprado el dichoso libro éste que no hay quien entienda.
Si cogéis la reseña de la casa del libro, os cuenta en la segunda línea que “la joven se llama Lydia, y es víctima del tráfico de blancas: su novio la vendió en Lituania y ahora está atrapada en un burdel en Estocolmo, donde la fuerzan a pagar su deuda.” Ole ahí, el destripe, lo manido, lo previsible…



Hacía mucho, muuuucho, que no leía nada de
¿Qué decíais...?