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Jamás pensé que acabaría escribiendo este post, pero aquí estoy: defendiendo a muerte los ebooks.
Seamos sinceros: no hay nada como el olor de un libro nuevo. Y por mi parte, tampoco hay nada como una estantería llenita de libros en casa, por no hablar de cómo me condiciona entrar y ver una casa donde no hay un solo libro… Me pasa, sí. Como que adoro el olor de las bibliotecas (aunque no vaya porque lo compro todo), llenas de libros por descubrir, con ese silencio que lo llena todo… Vamos, que el libro en papel es una pasada de bonito.
Pero aaaaamigo, llegaron los ebooks y yo me puse súper digna con aquello del “ah, no, donde haya un libro en papel…”. Y estuve así hasta que lo probé. Y desde hace un año y pico no he cogido/comprado un libro tradicional. Os explico qué me ha convencido tanto:
Es ecológico: aunque muchos se empeñen en decir que un libro en papel es mucho más limpio porque el digital contiene una pila muy contaminante, deberíamos pensar en cifras, aunque sean tontas.
Ya vimos el otro día cómo imprimir fotos desde Aperture, pero llegados a esta parte, debo decir que donde me tienen pillada en Apple es aquí: me encantan sus libros de fotos. Primero, por lo sencillo que es. Segundo, porque vuelve a estar integrado en sus programas de edición.
Hasta la fecha, conocía los servicios de Hoffmann, PhotoPrix, o Blurb, pero todos piden descargar un software, sacar las fotos que querías meter en el libro fuera de Aperture, y luego el envío del libro terminado (al menos en mi caso) era lento y siempre me acababa dando algún fallo. No discuto la calidad de los servicios que prestan (tienen mucha variedad) ni la calidad de los libros (son estupendos), pero la comodidad que tiene trabajar desde Aperture no es equiparable. Hasta la fecha he impreso 4 o 5 libros, y he visto los que ha hecho mi padre, y debo decir que la calidad es alucinante.
Hacía mucho que no tenía razones para escribir un post de estos… pero no siempre se tiene suerte, claro.
El pasado mes de Octubre nos decidimos a comprar un armario nuevo. Nuestra casa es pequeñita, no tiene ningún armario empotrado, y la niña había ocupado la habitación que teníamos de vestidor, así que ha habido que ajustarse un poco y reestructurar la casa. Nuestros armarios ya eran de IKEA, montados por mí hace mucho, y habían durado casi 6 años sin problemas. Yo me inclinaba por un armario de obra, pero no hubo consenso, así que decidimos comprar otro armario en IKEA.

Nos decidimos por este modelo porque las puertas de corredera no comen espacio y son más cómodas. Elegimos dos módulos de 50 y dos de 1 metro, convirtiendo el armario en un mostrenco de tres metros de largo que prometía solucionar todos nuestros problemas de almacenamiento de ropa. En blanco, porque da más luz…Mono, eh? Y como es un follón montar muebles con la niña correteando por ahí, decidimos contratar el montaje también, pagando un extra de 400€. Tela
![estadistica[2]](http://leonoracaso.files.wordpress.com/2011/12/estadistica2.jpg?w=150&h=150)
La verdad es que tener alojado el blog en WordPress.com es cómodo. No sé si al final pasará factura por aquello del espacio y la seguridad, pero en general estoy contenta, en especial con el sistema de estadísticas.
Y ayer me puse por curiosidad, en una de esas noches en vela, a mirar cómo llega hasta aquí la gente y cuáles son los post más visitados, y me apetecía compartirlo con vosotros (si llego a saber el curre que tenía este post, me estoy quietecita!)

Usar el iPhone para hacer fotos saca de nuevo el eterno debate sobre lo importante que es el equipo para un fotógrafo. No me quiero meter mucho en este fregado, pero en líneas generales os diré cuál es mi planteamiento.
El equipo es importante, sí, pero sólo si se convierte en una herramienta útil, y sólo cuando ayuda a un talento que hay detrás. Me explico: No siempre todas las fotos que surgen exigen de una calidad técnica impecable ni de un equipo fotográfico del copón. No siempre importa el “cómo se hizo”, sino que a veces con un “qué estoy contando” es más que suficiente. Un ejemplo práctico: ¿tus abuelos necesitan una 5D para las fotos de su viaje a Benidorm con los amigos? ¿Compensa una réflex que llevas siempre en automático? ¿De verdad necesitas una cámara de 25 Megapíxeles para imprimir 3 fotos al año de 10X15? Seamos razonables.

Llevo semanas queriendo postear esto. De hoy no pasa.
Iba yo tranquilamente paseando con mi hija por mi barrio (la, lara, larita) cuando, al pasar por delante de uno de los innumerables chinos que han abierto, me fijo en una caja que destaca por encima de todas las demás por la foto que han elegido para ilustrar la manta eléctrica que contiene. Es tal mi estupor, que saqué el móvil como una posesa para dejar constancia aquí.
Está ahí, en el escaparate, soltando glamour a cascoporro… Dios nos asista. XDDDD
DEBERIAS ENTRAR EN EL ARTÍCULO
Siguiendo con la explicación de cómo trabajo, hoy quería hablaros de dos aspectos súper importantes también: cómo edito las imágenes, y cómo las organizo dentro de los discos duros y en los programas de gestión fotográfica.

Como pasaba en el post anterior, lo que os voy a contar es fruto de unas dos millones de reestructuraciones en el sistema de trabajo a lo largo de varios años. No digo que sea la mejor forma de hacer las cosas, pero desde luego es la que mejor se adapta a mis necesidades. Cualquier sistema, en cualquier caso, exige siempre cierta disciplina y rutina que no debería romperse nunca. Si trabajamos con volúmenes de fotos importantes (ya desde más de 200 fotos al mes para mí es medianamente importante), tenemos que ser cuidadosos con respetar el orden que establezcamos, porque romper la rutina nos hará trabajar el doble el día que nos pongamos a ello.
Una de las cosas que más me ha costado con la fotografía es llegar a un sistema de trabajo cómodo, que me permita ir rápido en la tediosa tarea de descargar, almacenar y tratar las imágenes. No es nada fácil y hay mil formas de hacerlo y verlo, y encontrar tu propio sistema lleva mucho tiempo, pero yo quería hablaros de mi forma de trabajar en iNONI por si ayudara a alguien.

Lo he dividido en dos partes: descarga y almacenamiento (hoy) y tratamiento y etiquetas. Lo divido porque no me apetece nada soltaros un pestiñazo de impresión. Es que yo os quiero… de verdad.
Bien, allá que vamos!:




¿Qué decíais...?