El otro día estuve visitando en nuevo Museo Romántico de Madrid y vi algo que me fascinó. Era un cuadro rarísmo, como en 3D, que tenía más que ver con la fotografía que con otra cosa. Intrigada, miré el pie del cuadro, y descubrí que ponía “Litofanía”. Me he puesto a investigar, claro.

[Mucho diréis: "Esta tía es tonta, cómo no sabe que es una Litofanía". Pues bien, deciros que mi incultura a veces transcurre por senderos misteriosos]

Dicho ésto, resulta que una litofanía no es más  que un juego óptico de lo más tonto y sencillo: Consiste en proyectar luz (en la época, normalmente de una vela) a través de una lámina un poco transparente (normalmente hecha de cera que luego se recubría de porcelana) que tiene volumen.

Lo que se hace es cambiar el nivel de transparencia de la lámina para darle profundidad y contraste al grabado, de tal forma que la sensación de realismo se acentúe. Y el resultado es algo sencillamente asombroso, mucho más cerca de una fotografía de lo que os podáis imaginar…

Se usaba sobre todo como elemento decorativo, para lámparas y paneles en las ventanas. Comenzaron a hacerse con una hoja delgada de cera de abejas, donde los artesanos tallaban los cuadros hasta hacer un molde. Este se rellenaba de porcelana y se dejaba secar. Una vez quitado el molde, se metía la cerámica al horno. En aquellas zonas donde hay más luz, es porque hay menos cerámica.

La litofanía sin iluminar

La misma litofanía, iluminada

Su origen está entre los siglos XVIII y XIX, aunque algunos historiadores piensan que “la inspiración” vino de China casi mil años antes (me lo creo, que son muy espabilados). En el caso de Europa, las primeros empezaron a producirse casi simultáneamente en Francia, Alemania, Prusia e Inglaterra, allá por 1820.

Otro ejemplo más

De verdad, nada de lo que os pueda poner aquí es tan impresionante como la realidad. Es una foto… de una forma extraña y misteriosa, pero muy muy parecido…

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